La difracción de rayos X se ha convertido en el estándar industrial para la caracterización de tensión residual de los componentes de automoción y es una herramienta esencial para la optimización de procesos, la mejora del diseño y el análisis de fallos.
La introducción de la tecnología de impresión 3D, también llamada fabricación aditiva, para piezas metalúrgicas ha dado lugar al uso masivo de la tecnología SLM, Selective Laser Melting. En este proceso se intenta reutilizar las partículas no fundidas durante tantos ciclos como sea posible antes de mostrar demasiado desgaste, oxidación o aglomeración.